jueves, 17 de diciembre de 2009

10 libros sin los cuales 2009 hubiera sido mucho peor (o sea, la lista que hace todo el mundo con los mejores del año)


1. El mejor: Nunca pensé que fuera a hacer esto, ni una lista ni mucho menos a elegir un libro, sólo uno, como el que más me ha gustado este año.

Pero al repasar el blog y otras cosas, lo he visto claro.

Y sí, es arbitrario, es injusto y seguramente también un tontería.

Interprétalo como eso tan bonito que decía el otro día Manuel Rodríguez Rivero en Babelia: "Las listas de los "mejores" (o más "importantes") libros sirven para poco más que para registrar el coyuntural y momentáneo estado de opinión (y a veces de ánimo) de quienes las elaboran".

Pues eso, cuestión de ánimo.

Y lo peor, el elegido es un libro del que ni siquiera he hablado aquí. Es de febrero, anterior al blog. Se llama Los vivos y los muertos, de Edmundo Paz Soldán (Ed. Alfaguara).

Corto y pego lo que dije en otro sitio:
De qué va. Tim, héroe del equipo de fútbol del instituto, acude a una cita con la novia de su hermano cuando se salta un semáforo. A partir de ahí, las muertes se suceden entre los alumnos de secundaria de una población de Estados Unidos. Los chavalines, hipermusculados o góticos, y las cheerleaders serán las víctimas de una ola de suicidios, asesinatos y accidentes sin una conexión aparente. Después de 20 años en Estados Unidos, el boliviano Paz Soldán escribe su primera novela ambientada allí, una obra coral y basada en hechos reales, en la que va mezclando las voces y las historias de todos sus personajes.

Qué nos gustó. ¿Sueño americano?, ¿qué sueño? Muchos ya se han encargado de echarlo por tierra. Paz Soldán lo sabe y va un paso más allá: nos sitúa entre sus escombros, un paisaje en el que los adolescentes acuden al gimnasio de madrugada para encontrarse con el fantasma de su hermano, los entierros tienen como banda sonora a Blink 182 y los adultos “normales” acaban convirtiéndose en psicópatas. La muerte, como en una danza macabra, es la protagonista, pero esta vez prefiere a los más jóvenes. Una magnífica novela que nos recuerda que a Paz Soldán hay que seguirle siempre la pista.
A partir de aquí, los números no significan nada, sólo una forma de ordenar. Esto no es un ranking.

2. Mejor ópera prima: La paz social, de Antonio Doñate (Ed. Caballo de Troya). Aunque también ha estado a punto de llevarse el premio al libro más cabrón de 2009.

Igual que podría haber elegido El heredero, de Mario Catelli (Ed. Bruguera) como mejor ópera prima.

Pero no, prefiero a Doñate.

3. El mas cabrón: Cuentos rotos, de Carlos Herrero (Ed. Barataria).

Y entiéndase cabrón como aquel capaz de removernos algo, o mucho, por dentro, de afectarnos y producirnos un gran y necesario malestar.

4. El más injustamente ninguneado: Oro ciego, de Alejandro Hernández (Ed. Salto de Página).

Resulta imposible saber por qué algunos libros triunfan y otros no, lo que no tiene perdón de Dios, como decía mi abuela, es que a una novela tan, tan buena, tan divertida y con tantas posibilidades como Oro ciego no se le haya hecho ni caso.

Y esta vez sí que no se me va la olla: es una opinión contrastada con unos cuantos lectores y algún que otro librero.

5. Mejor novela negra: La playa de los ahogados, de Domingo Villar (Ed. Siruela).

Y aquí hay que hacer un par de menciones especiales: la fronteriza Tiempo de alacranes, escrita por Bernardo Fernández (Ed. Pàmies), y Delitos a largo plazo (Ed. Mondadori) otro de esos libros anteriores al blog. Lo escribió un tal Jake Arnott y es la primera parte de una trilogía dedicada a un mafioso inglés de los años 6o. Brutal y algo irregular, pero buenísima.

6. El más sorprendente, o el más extraño, o el más tierno: Las primas, de Aurora Venturini (Ed. Caballo de Troya).

Una novela distinta a cualquier otra. Dura, durísima, pero también deliciosa (sí, deliciosa).

7. La recuperación más oportuna: El cobrador, de Rubem Fonseca (Ed. RBA).

Un libro que no es nuevo (de hecho, Bruguera publicó esta misma traducción a mediados de los 80), pero que nos ha permitido descubrir a un autor imprescindible.

8. Mejor cómic: George Sprott 1894 - 1975 (Ed. Mondadori), de Seth, me pareció perfecto. Pero prefiero Papá, de Aude Picault (Ed. Sins Entido). Aún siento escalofríos al recordar esta elegía gráfica que la autora dedica a su padre.

También merece una mención muy especial El destripador (Ed. Errata Naturae) como mejor libro ilustrado del año, con textos de Robert Desnos y dibujos de David Sánchez.

9. Fenómeno editorial del año: Mi Sony PRS-300, tan pequeño y aparentemente tan soso e inofensivo, pero que ya ha empezado a cambiar mi vida. Y de aquí a un año, va a poner patas arriba eso que llaman la industria editorial española.

Y sí, claro, el final de la trilogía Larsson, la novela más floja de las tres, pero de la que también disfrutamos mucho.

10. El mejor final: Nocilla Lab, de Agustín Fernández Mallo (Ed. Alfaguara).

El Proyecto Nocilla se encontraba justo en ese punto tan delicado: o se desinflaba y se demostraba como un auténtico bluf. O se venía arriba y Fernández Mallo nos dejaba pasmados.

Y ocurrió justo lo segundo.

Cierro con una canción de Nacho Vegas.

Juro que estaba justificado, que había un motivo y que hasta tenía un chiste que relacionaba el tema con Fernández Mallo, su blog, el sentido del humor de los modernos, etc.

Pero esto ya se ha hecho muy largo.

Pido perdón de antemano por una canción tan pretenciosa, casi ridícula, o ridícula del todo, pero que tiene su punto, de verdad que sí, y que hasta puede salvarte alguna mañana de esas terribles: bien porque te la creas, bien porque te entre un ataque de risa, o bien porque ocurran ambas cosas a la vez.

Y sí, también va de hacer balance: "es hora de recapitular las hostias que me ha dado el mundo", etc...

4 comentarios:

conejo dijo...

¿Y qué pasa con "The road"?¿O no la has leido este año?¿No es incluible en un listado anual? Gracias por tu recomendación (a no leerla), efectivamente deja un gran rasguño, todavía me escuece, es maravilloso comprobar todo lo que te puede llegar a remover.
Y no sé quien es este asturiano guayón, pero Don Leopoldo María debe flipar con él (más de lo corriente)

Juan Vilá dijo...

Conejo, 'La carretera' se publicó en 2007 y yo la leí en septiembre de ese año. Cosas de la vida, es de los pocos libros que recuerdo perfectamente las fechas.

Si fuera de 2009, estaría el primero en esta lista.

Y lo de Panero, tampoco, y ya me jode que hoy no des una porque te quiero: Michi era el hermano pequeño de Leopoldo María.

Otro día te cuento un par de historias que te van a gustar mucho de él.

Un beso, recuerdos a los suyos y buen finde

Laura dijo...

Hala!!! tu top ten coincide sospechosamente con el mío!!!
aunque yo tengo que añadir los libros de Henning Mankell. He disfrutado mucho con ellos este año.
Feliz Navidad a todos los lectores de este blog!!!!
y a su autor, mucha energía para seguir haciéndolo así de bien el año que viene!!!!!

Mario Catelli dijo...

Hola, acabo de ller todo lo que hay sobre El Heredero, de Mario Catelli. Soy Mario Catelli, y me alegro enormemente de que la novela haya pasado ante los ojos del autor de este blog (Juan de Juan?) y sobre todo de saber que has compartido conmigo visiones de la lectura que han hecho que sienta "comprendido" parte de mi intento...
¡Gracias a ti y al blog!
Soy un poco inútil para lo informático, pero entraré a veros a menudo... me ha gustado lo que he leído pero soy de los que se pierden todavía...
¡Salud!
Mario Catelli