lunes, 19 de octubre de 2009

Oda a Pere Gimferrer desmayado durante la entrega del Premio Planeta




El desmayo se convierte en acto poético.

Porque quien se desmaya es un poeta, claro.

Pero también porque está subido a un escenario con todas las cámaras de España mirándole.

Y porque le rodean una ministra, un president de la Generalitat y varios escritores sin demasiado talento (varios, no todos).

Veo la cara de la rubia de verde, esa que presenta los telediarios del fin de semana en Antena 3, ella tan mona.

Veo su asco inicial.

Un asco intolerable.

Un asco que luego se trasforma en horror.

Y después, en piedad.

Un gesto resolutivo y cargado de reflejos.

Ella se agacha antes que nadie.

Y te toca, y te cuida, y se preocupa por ti.

Y casi, se me va la olla, lo sé, la escucho recitar un poema tuyo.

O te escuchó a ti, Pere, quizá sea eso, le susurras a la rubia al oído:
Estaré enamorado hasta la muerte y temblarán mis manos
al coger tus manos y temblará mi voz cuando te acerques
y te miraré a los ojos como si llorara.
Pero no, porque al ponerte de pie, tienes la cara magullada y la mirada perdida.

Esto no es coña.

Tu fragilidad interrumpe la fiesta de los triunfadores: el gran premio, los 601.000 euros, la farsa que año tras año se repite en el día de santa Teresa.

Vanidad de vanidades.

Y a mí, al ver el vídeo, siguen viniéndome versos tuyos a la cabeza.

Recuerdo, sobre todo, el principio de Canción para Billie Holiday.

O si no, esos otros, casi al final de La muerte en Beverly Hills:
El paraíso, los labios pintados, las uñas pintadas, la sonrisa,
las rubias platino, los escotes, el mar verde y oscuro.
Una espada en la helada tiniebla, un jazmín detenido en el tiempo.
Así llega, como un áncora descendiendo entre luminosos arrecifes,
la muerte.
Pero no, eso tampoco.

El poeta, al menos esta vez, no ha se ha convertido en vidente como quería Rimbaud.

Y yo me alegro por ti, ya lo creo que sí.

Es bueno seguir vivo.

Aunque no te conozco, me caes bien.

Y me sé todos tus poemas de memoria.

Y hasta me creo eso que dicen: si alguna vez le dan el Nobel a un autor que escriba en catalán será para ti.

De verdad que me alegro, Pere.

Pero pensando en mí, y sólo en mí, creo que hubiera sido una buena muerte.

En brazos de la rubia.

Salpicando a la ministra.

Y al president de la Generalitat.

Jodiendo la fiesta.

Creo que por eso no voy a determinados sitios.

A veces, es mejor evitar la tentación.

Y tú, por favor, Pere, cuídate mucho y ponte bueno pronto.

(Puede que todo lo demás sólo sea una payasada, como de costumbre, pero esto último lo digo muy en serio.)

3 comentarios:

Fernando dijo...

A mí se me ha ocurrido varias veces,aunque no tengo seguramente la sensibilidad de Gimferrer y ciertamente su ser poético, la posibilidad de desmayarme en determinados sitios y en determinadas reuniones. No me extraña que el inconmensurable Gim ferrer no haya podido resistir la nimiedad de ese tipo de actos.

Elena dijo...

Pere es grande hasta para desmayarse. Y tu oda es todo un homenaje.... pero darle mayor difusión al vídeo es una franca estupidez de bastante mal gusto. Y dicho esto te añado que él estaría encantado de saber que su vídeo rula así. Besos. Elena

Anónimo dijo...

por qué de mal gusto? creo que está tratado con el mayor de los respetos, aquí y en los telediarios. Y está muy bien que en un acto de este tipo resalten, aunque sea de esta desafortunada manera, los que de verdad son indispensables en la literatura española contemporánea. No deja de ser una fina ironía poética, creo yo