domingo, 27 de septiembre de 2009

Esplendor en la hierba 2 (impresiones después de haber leído los relatos de Antonio Luque, el Sr. Chinarro)


A principios de julio, ya escribí una entrada contando quién era Antonio Luque, el Sr. Chinarro, y que en septiembre iba a publicar un libro, Socorrismo, con dos relatos, más un tercer cuento dentro de la antología Matar en Barcelona.

Los dos libros los ha editado ya Alpha Decay.

Decía entonces: "Ojalá no esté bien escrito, ojalá no esté bien construido, ojalá nos sorprenda, ojalá tenga algo que decir".

Y sí, después de leer los tres cuentos, sí a todo.

Y más.

Aunque con matices.

Todos los matices del mundo.

Y diferenciando mucho, mucho, mucho los tres relatos.

Por partes.

Socorrismo es uno de esos libros minúsculos que se han puesto ahora de moda. Muy modernos y muy monos: 8 eurazos por unas 100 páginas en formato reducidísimo y con una tipografía considerable.

O sea, 8 eurazos por dos cuentos.

Con la que está cayendo.

¿Una incitación al escaneo?

¿No han aprendido nada las editoriales de las discográficas?

¿Hasta cuándo se va a seguir confundiendo eso que llaman cultura o literatura con un producto caro, elitista, minoritario, etc?

¿Lo moderno no sería justo lo contrario?

Vale.

Hablemos de los cuentos.

El primero se llama La mina y todo gira en torno a un pueblo en el que hay una mina de oro.

Ni está bien escrito ni está bien construido.

Chinarro acumula y acumula, acumula metáforas, ideas y paradojas más o menos chocantes, más o menos extrañas, más o menos irónicas. Acumula descripciones, personajes y retazos biográficos.

Avanza en círculos, si es que avanza.

Pero no funciona, no da respiro, agota.

Entonces el lector se echa a temblar y recuerda a otros músicos, como Dylan o Nick Cave, el fracaso de ambos con sus novelas Tarántula y Y el asno vio al ángel.

¿Alguien ha conseguido leer cualquiera de las dos?

Es más, ¿alguien conoce a alguien que haya podido con ellas?

Pero no, Chinarro, no.

La mina más que un relato parece una de sus canciones, con todos sus defectos y virtudes, ampliada hasta unos cuantos folios y trasladada al papel.

Si lo aceptas así, estupendo.

Si no, te quedas fuera.

Luego viene Socorrismo, el relato que da título al libro y aquí, sí.

Aquí, Chinarro sigue siendo Chinarro, pero renuncia a escribir canciones para escribir un cuento de verdad.

Bien por Chinarro.

Un ingeniero que ha sufrido un ERE y está inventando un motor revolucionario para barcos se enamora de una venezolana que trabaja como puta.

Él se llama Augusto y ella, Augusta.

Él es de Valencia (España) y ella, de Valencia (Venezuela).

Todo está lleno de frases largas, extrañas, caprichosas.

Muy barroco, muy retorcido, estupendo.

Con humor, y ese surrealismo costumbrista, o costumbrismo surrealista, que caracteriza a Chinarro.

En el primer relato chocabas y te atascabas con cada página, aquí en cambio no cuestionas nada, te dejas llevar.

Pero el mejor de los tres cuentos es Me siento haciendo un NO8DO, el que aparece en Matar en Barcelona, una antología en la que doce autores (Javier Calvo, Manuel Vilas, Elena Medel, el también rockero Sabino Méndez, etc) recrean o cuentan o inventan un crimen real ocurrido en Barcelona.

Aquí sí que Chinarro se convierte en escritor.

Se centra en la historia de una ludópata mataviejas: su infancia en Galicia, su llegada a Barcelona en plena transición, el descubrimiento de su verdadera sexualidad...

Empieza muy siniestro, casi faulkneriano, y luego va a saltos, recorriendo en primera persona la peripecia vital de la asesina.

Chinarro se mete en la piel de su protagonista y crea una voz potentísima y creíble.

Tiene, además, la inteligencia de esquivar el tema principal.

Aquí no hay sangre ni crímenes ni nada.

Eso ya lo sabe todo el mundo.

Chinarro prefiere fijarse en todo los demás, lo que de verdad importa: el entorno, los posibles móviles del crimen, la génesis de la asesina.

Lo mejor es que con este relato Chinarro sí que sorprende: es capaz de renunciar a sí mismo y a lo que se espera de él.

Chinarro va más allá de la curiosidad destinada a los fans y consigue hacer algo que sí es literatura.

Bien por Chinarro otra vez.

Y ya.

Cierro con el falso videoclip de una de las canciones de su último disco.

Se ve y se oye mal, pero mola.

3 comentarios:

antonio dijo...

Estoy de acuerdo, en serio.

¡Hasta el vídeo es mi favorito!

Saludos, gracias por la atención.

Anónimo dijo...

Creo que los relatos son más interesantes que como los pintas... Tampoco entiendo lo del precio: ¿cuánto vale una copa en Madrid una noche? Una sola copa vale de ¡6 a 10 euros! ¿Y cuánto dura? ¿Cuánto dura media ración de jamón, que vale eso: 8 euros? O menú del día, que vale más ya por desgracia... ¿No vale 8 euros un librito, dos relatos, sí, dos relatos, pero con todo el trabajo que hay detrás: autor, editores, correctores, impresores, transportistas, distribuidores, libreros... y que puedes guardar toda la vida, que puedes leer, releer, prestar? No entiendo ese criterio, la verdad

J.

Juan Vilá dijo...

J.,

Releo lo que escribí ayer por si se me fue la olla.

Creo que resulta una reseña bastante positiva, aunque con matices, claro.

Respecto al precio: criticaba, e insisto en ello, la moda de editar libros minúsculos a unos precios que yo, como lector, considero excesivos.

No son ediciones que tengan nada especial, tipo ilustraciones o cualquier otra pijada, como mucho, unas tapas duras y a correr, aunque no en este caso.

¿Precio excesivo?

Tomo como referencia 'Matar en Barcelona' que acaba de publicar la misma editorial y que supongo que tendrá unos gastos similares con todas las diferencias entre un título y otro: 12 cuentos y 300 páginas con un formato y una tipografía normal: 19 euros.

No me parece barato pero sí razonable.

Frente a eso, dos cuentos por 8 euros lo sigo considerando excesivo.

Es el equivalente a que, en lugar de una copa por 10 euros, te pongan un chupito por 4.

Dos lonchas de jamón por 3 euros y una ración por 8.

Etc.

Creo, además, que detrás de todo ello hay un rollo supuestamente exquisito que no me mola.

Por supuesto, es sólo mi opinión y siempre es bonito disentir.

Antonio, también es bonito estar de acuerdo en todo, hasta en el vídeo.

Gracias a los dos